¿ME VES ?

 




Cuando educar también es aprender a vernos


En nuestro día a día se repiten situaciones con nuestr@s hij@s que muchas familias reconocen sin esfuerzo: tensiones, malentendidos, peleas…
¿Te ha pasado? Si le preguntáramos a un niñ@, tal vez también diría algo parecido.


Adult@: sentimientos y reacciones

Muchos adult@s vivimos estas escenas:

  • “¡No se centran!”

  • “¡Son desafiantes!”

  • “¡No hacen caso!”

  • “¿No pueden estar tranquilos un momento?”

Estas reacciones, aunque sinceras, surgen del cansancio, del miedo o de la expectativa de que l@s niñ@s “nos hagan caso” de inmediato.


 Niñ@: cómo lo sienten ell@s

Desde la mirada del niñ@ puede resonar algo así:

  • “¡Me tiene hart@!”

  • “¡No me entiende!”

  • “¡Otra vez el sermón!”

  • “¿Cuándo tendré un rato para mí?”

  • “¡Solo me mandan y no me escuchan!”

Este contraste muestra que, muchas veces, cada parte está en una etapa diferente y no siempre se reconocen mutuamente.


 ¿Y si no se trata de conducta, sino de conexión?

Educarnos en la relación no es sólo modificar comportamientos. Es aprender a:

  • Ver al niñ@ tal como es

  • Guiar desde la presencia, no desde el control

  • Aceptar sin condiciones

  • Amar sin querer “arreglar”

Esto es un aprendizaje profundo, porque nos pone frente a nuestro propio ego, miedos, creencias y heridas internas.


 ¿Qué hay detrás de una mala conducta?

Casi siempre hay una necesidad no satisfecha y preguntas emocionales no respondidas:

¿Me ves?
¿Se me valora por quien soy?
¿Importo?

Estas preguntas (aunque no las digamos en voz alta) nacen de la necesidad humana básica de ser vistos, escuchados y reconocidos.


 Padres y madres como espejos

Cuando proyectamos nuestras propias carencias en nuestr@s hij@s, lo que estamos haciendo no es educar:
es vernos a través de ellos.
Verlos puede ser difícil si antes no hemos aprendido a vernos a nosotr@s mism@s.


 Cómo acercarte con presencia

Puedes empezar con preguntas sencillas:

  • ¿Cómo se comporta?

  • ¿Por qué actúa de esta forma hoy?

  • ¿Qué siente?

  • ¿Qué le molesta?

  • ¿Qué le gusta?

Hazle saber que estás ahí, que confías en su capacidad de resolver, reflexionar e intentar de nuevo.


 Conexión y respeto

Quererl@s por quien son, y querernos por quien somos, nos permite crecer junt@s.
Ese vínculo es mucho más profundo que simplemente imponer reglas o corregir conductas.


🌟 ¿Qué relación quieres construir?

¿Una relación tensa y autoritaria, o una relación fluida y respetuosa?
Esa elección está en cada gesto, en cada mirada, en cada “¿me ves?” que hacemos desde el corazón.




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