NO NACEMOS CON UN FOLIO EN BLANCO



 NO NACEMOS CON UN FOLIO EN BLANCO


Durante mucho tiempo nos han contado que nacemos con un folio en blanco.
Que la vida empieza de cero y que todo está por escribir.

Pero con el tiempo, con la experiencia, yo creo que no es así.

No naciste  de cero, naciste con un borrador.

Un borrador lleno de historias que no empezó contigo.
De experiencias, de aprendizajes, de silencios, de emociones…
De todo aquello que viene de tu árbol, tanto materno como paterno.

Porque igual que heredas lo visible —los rasgos, la mirada, los gestos—
también heredas lo invisible.

No como una copia exacta,
sino como una huella.

Una forma de sentir, de reaccionar, de vincularte.
Patrones que repites sin darte cuenta.
Heridas que a veces ni siquiera sabes de dónde vienen.
Y también, aunque muchas veces lo olvidas,
recursos, fuerza y sabiduría.

Eres una mezcla de todo eso.
De lo que se dijo… y de lo que se calló.
De lo que se expresó… y de lo que se quedó dentro.

Hoy sabemos que no todo es casual.
Que el cuerpo y la mente guardan memoria.
Que hay experiencias que dejan marca, incluso más allá de una sola vida.

Pero más allá de cómo lo llamemos —epigenética, aprendizaje, transgeneracional—
hay algo que sí está claro:

No partes de cero.

Y, aun así, tampoco estás condenad@  a repetir.

Porque llega un momento en la vida en el que algo cambia.

Paras.
Observas.
Y empiezas a darte cuenta de que ese borrador…


No tiene por qué ser tu versión final.

Y ahí aparece algo muy poderoso:

La posibilidad de elegir.

No siempre es fácil.
No siempre es rápido.
No todo se puede borrar de un día para otro.

Pero sí puedes empezar.

 Puedes cuestionar lo que antes dabas por hecho.
Puedes mirar con conciencia lo que repites sin querer.
Puedes sostener lo que duele para transformarlo.

Y poco a poco, casi sin darte cuenta, empiezas a reescribir.

Manteniendo lo que te suma.
Transformando lo que pesa.
Y creando, por primera vez, partes de ti que nacen desde dentro.

Porque al final, no se trata de tener el control absoluto de tu historia. Se trata de estar presente en ella.

Deja de escribir en automático  y empezar a escribir con conciencia.

No empezaste de cero.
Pero sí puedes decidir cómo continúa tu historia.



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