MANZANILLA

 





 Manzanilla: una pequeña flor con mucho que ofrecer


Hay plantas que conocemos de toda la vida.

La manzanilla es una de ellas.

Esa pequeña flor blanca y amarilla que tantas veces ha terminado en una taza después de comer, cuando nuestro estómago no estaba del todo bien o simplemente cuando nos apetecía algo calentito.

Pero la manzanilla tiene muchos más usos de los que solemos imaginar.

 Conociendo la manzanilla


La manzanilla crece en lugares soleados y abiertos, como campos, praderas y terrenos donde recibe bastante luz.

Su floración se concentra principalmente en primavera y comienzos del verano.

La parte que utilizamos son sus flores, que podemos recoger cuando están abiertas y en buen estado.

Si queremos secarlas en casa, las colocaremos en un lugar seco, ventilado y protegido del sol directo. Cuando estén completamente secas, podemos guardarlas en un recipiente cerrado, lejos de la humedad.

Y algo importante: si no conocemos bien una planta, no debemos recogerla por nuestra cuenta.

 ¿Para qué podemos utilizar la manzanilla?


Para cuidar nuestra digestión


Es uno de sus usos más conocidos.

Puede acompañarnos cuando sentimos:

hinchazón · gases · pesadez · pequeñas molestias digestivas

 Una infusión sencilla

Colocamos las flores secas en una taza, añadimos agua caliente y dejamos reposar unos minutos. Después colamos y tomamos la infusión.

Y si queremos acompañarla de otra planta tradicionalmente digestiva:

 Manzanilla + anís verde

Podemos preparar una infusión mezclando ambas plantas.

Una combinación aromática y agradable para después de comer

 Para crear un momento de calma

La manzanilla es una de esas plantas que asociamos inmediatamente con la tranquilidad.

Una taza calentita por la tarde puede ser una bonita manera de hacer una pausa.

Y aquí no necesitamos complicarlo:

  •  prepara tu infusión
      busca un lugar tranquilo
    disfruta de unos minutos para ti

No hace falta hacer nada más.


 Para cuidar nuestra piel


Y aquí tenemos una combinación muy bonita:

 Manzanilla + avena

Podemos preparar una infusión de manzanilla, dejarla templar y utilizarla junto con avena fina para realizar un cuidado externo de la piel.

Una forma sencilla es preparar un baño de avena y manzanilla:

  1. Preparamos una infusión concentrada de manzanilla.

  2. La dejamos templar.

  3. Añadimos avena muy fina al agua del baño.

  4. Incorporamos la infusión.

  5. Dejamos que el agua entre en contacto suavemente con la piel.

La combinación se ha utilizado tradicionalmente para aportar suavidad y confort a la piel.


 Para boca y garganta


La manzanilla también se ha utilizado tradicionalmente para realizar enjuagues.

 ¿Cómo podemos prepararlo?

Preparamos una infusión de manzanilla y dejamos que se enfríe hasta quedar templada.

Después podemos utilizarla para realizar un enjuague suave y escupirla, sin necesidad de tragarla.

Es una preparación tradicional para acompañar pequeñas molestias de boca y garganta.

Si el dolor es intenso, aparecen lesiones importantes o la molestia persiste, lo adecuado es consultar con un profesional.


 Para acompañar los días de resfriado


La manzanilla también puede combinarse con otras plantas aromáticas.

Una mezcla tradicional es:

manzanilla + menta +  tomillo

Podemos preparar las tres plantas juntas en infusión, dejando reposar la mezcla unos minutos antes de colarla.

Es una combinación agradable y aromática para esos días en los que estamos resfriad@s.


 Y si queremos utilizarla por fuera…

Además del baño de avena y manzanilla, la flor puede formar parte de compresas o lavados externos.

Una forma sencilla:

  1. Preparamos una infusión.

  2. La dejamos enfriar hasta que esté templada.

  3. Humedecemos una gasa o paño limpio.

  4. Lo aplicamos suavemente sobre la zona.

Siempre sobre piel que no presente una herida importante y suspendiendo su uso si aparece irritación.


La manzanilla en nuestro día a día


Como ves, no necesitamos hacer grandes cosas.

Podemos disfrutarla:

 En infusión → para acompañar la digestión o crear un momento de calma.

 Con anís → en una infusión tradicional después de comer.

 Con avena → en un baño o cuidado externo para mimar la piel.

 En infusión templada → para realizar un enjuague.

 Con menta y tomillo → en una infusión aromática durante los días de resfriado.

Una misma planta,diferentes formas de disfrutarla.


 Antes de utilizarla

La manzanilla suele ser bien tolerada, pero puede provocar alergia, especialmente en personas sensibles a plantas como margaritas, crisantemos o ambrosías.

Si tomas medicación habitualmente, estás embarazada o dando el pecho, o quieres utilizar preparados concentrados, consulta antes con un profesional sanitario.

Y ante una molestia importante o persistente, una planta no sustituye una valoración médica.


Volver a lo sencillo


Quizá por eso seguimos teniendo manzanilla en nuestras casas después de tantas generaciones.

  • Porque no necesitamos mucho.

  • Una pequeña flor.

  • Agua caliente.

  • Unos minutos.

  • Y un poquito de atención hacia nosotr@s.


A veces cuidarnos puede ser tan sencillo como eso. Y quizá ahí esté parte de la magia.



 Fuentes consultadas

Para elaborar este artículo se han consultado libros especializados de plantas medicinales y remedios tradicionales, junto con bibliografía botánica y fuentes sanitarias especializadas,entre ellas, la Agencia Europea de Medicamentos (EMA) 



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