Escritura terapéutica y simbólica: escribir para conocerme y comprenderme

 






Escritura terapéutica y simbólica: escribir para conocerme y comprenderme


¿Alguna vez has sentido tantas cosas a la vez que no sabías ni por dónde empezar?

A mí me ha pasado.

Cuando algo sucede dentro de mí, muchas veces lo vivo de manera desordenada. Siento enfado, tristeza, miedo, culpa, frustración… y, de repente, aparecen pensamientos que se mezclan con recuerdos, preocupaciones, conversaciones que ya han sucedido y otras que todavía no han ocurrido.

Intento entender qué me pasa, pero cuanto más pienso, más me enredo.

Hasta que paro y escribo.

Porque cuando pongo por escrito aquello que estoy viviendo, algo empieza a cambiar.

  • No necesariamente porque encuentre la solución.

  • A veces, simplemente consigo ver lo que antes estaba mezclado dentro de mí.

Y para mí, ahí comienza el autoconocimiento.

¿Qué es la escritura terapéutica?

Para mí, la escritura terapéutica es una forma de sentarme conmigo mism@ y escuchar qué está ocurriendo dentro de mí.

  • No necesito escribir bonito.

  • No necesito saber escribir.

  • No necesito ordenar las ideas antes de empezar.

  • Ni siquiera necesito saber exactamente qué me pasa.

Simplemente necesito una hoja y la disposición de ser sincer@ conmigo.

Puedo escribir:

  • «Estoy enfadad@.»

  • «No sé por qué estoy tan triste.»

  • «No quiero reconocer que esto me ha dolido.»

  • «Tengo miedo.»

  • «Estoy cansad@ de tener que poder con todo.»

  • «No sé qué necesito.»

Y desde ahí puedo comenzar a tirar del hilo.

  • Porque muchas veces la emoción que estoy sintiendo no es toda la historia.

  • Detrás del enfado puede haber dolor.

  • Detrás del dolor puede haber una necesidad.

  • Detrás de la necesidad puede existir una herida.

  • Y detrás de esa herida puede haber una creencia que llevo mucho tiempo sosteniendo.

La escritura me permite ir descubriendo esas capas poco a poco.

¿Por qué escribir puede ayudarme a conocerme mejor?

Cuando algo ocurre, normalmente reacciono.


  • Lo interpreto.

  • Siento una emoción.

  • Pienso algo.

  • Y respondo.

Todo puede suceder en cuestión de segundos.

Pero cuando escribo, creo una pausa,puedo mirar lo que ha ocurrido desde otro lugar ,puedo preguntarme:


  • ¿Qué ha pasado realmente?

  • ¿Qué he sentido?

  • ¿Qué he pensado?

  • ¿Qué necesitaba en ese momento?

  • ¿Qué parte de mí se ha sentido amenazada?

  • ¿Por qué esto me ha afectado tanto?

Y entonces empiezo a conocerme,no desde lo que creo que debería sentir,sino desde lo que realmente estoy sintiendo.

Los beneficios de la escritura terapéutica


La escritura terapéutica puede convertirse en una herramienta muy sencilla para acompañar procesos de autoconocimiento y desarrollo personal.

Me ayuda a ordenar mis emociones

Cuando tengo muchas emociones dentro, puedo sentir que todo es un caos.

  • Escribo una cosa.

  • Después aparece otra.

  • Y otra,Y otra….

Pero poco a poco comienzo a poner nombre a lo que siento.

  • «Estoy enfadad@.»

  • «Estoy decepcionad@.»

  • «Tengo miedo.»

  • «Me siento sol@.»

  • «Necesito que me escuchen.»

Y poner nombre a lo que estoy viviendo puede ayudarme a comprenderlo mejor.

Porque no es lo mismo sentir simplemente que «estoy mal» que poder decir:

«Estoy triste porque necesitaba sentirme acompañad@ y no me he sentido escuchad@».

Ahora hay algo que puedo mirar.


Me ayuda a descubrir lo que necesito


A veces estoy tan acostumbrad@ a ocuparme de todo que ni siquiera me pregunto qué necesito yo.

La escritura puede ayudarme a detenerme.

  • ¿Qué necesito hoy?

  • ¿Descansar?

  • ¿Poner un límite?

  • ¿Pedir ayuda?

  • ¿Estar sol@?

  • ¿Hablar?

  • ¿Llorar?

  • ¿Decir que no?

  • ¿Dejar de exigirme tanto?

Quizá descubro que detrás de mi enfado había una necesidad que llevaba demasiado tiempo ignorando.

Y entonces puedo empezar a escucharme.

Me ayuda a reconocer mis patrones


Cuando escribo de manera habitual, puedo empezar a observar cosas que se repiten.

  • Quizá siempre me siento culpable cuando digo que no.

  • Quizá necesito tenerlo todo bajo control.

  • Quizá me cuesta pedir ayuda.

  • Quizá interpreto determinadas situaciones como rechazo.

  • Quizá ante un conflicto me cierro.

  • Quizá intento agradar para sentirme aceptad@.

  • Quizá me exijo muchísimo y después me siento agotad@.

La escritura puede convertirse en un espejo.y cuando veo un patrón, no significa que tenga que juzgarme,significa que ahora puedo preguntarme:

  • ¿De dónde viene esto?

  • ¿Para qué aprendí a hacerlo así?

  • ¿Todavía lo necesito?

Y esa pregunta puede abrir una puerta enorme al autoconocimiento.


La escritura simbólica: cuando las palabras no son suficientes


Hay momentos en los que no sé explicar lo que me ocurre.

Sé que siento algo.

Pero no encuentro las palabras.

Ahí es donde, para mí, la escritura simbólica tiene algo especialmente bonito.

Puedo utilizar una imagen, una metáfora, un personaje o un símbolo para acercarme a aquello que estoy viviendo.

Por ejemplo:

  • Si mi miedo fuera un animal, ¿qué animal sería?

  • Si mi tristeza fuera un paisaje, ¿cómo sería?

  • Si mi enfado tuviera un color, ¿cuál tendría?

  • Si mi vida fuera un camino, ¿en qué lugar estaría ahora?

  • Si estuviera delante de una puerta, ¿qué habría al otro lado?

No existe una respuesta correcta,no tengo que interpretar el símbolo como si tuviera un significado universal.

Lo importante es qué significa para mí.

Porque una puerta puede representar una oportunidad para una persona y un encierro para otra.

Un árbol puede hablarme de raíces,de estabilidad,de crecimiento,o de algo que siento que me impide avanzar.

El símbolo abre un espacio para que pueda escucharme de otra manera.

Escribir una carta que nunca voy a enviar


Este es uno de los ejercicios de escritura terapéutica que más posibilidades ofrece.

  • Puedo escribirle una carta a alguien sin intención de entregársela.

  • Puedo decir todo aquello que nunca dije.

  • Puedo escribir:

  • «Me dolió cuando…»

  • «Necesitaba que…»

  • «Me hubiera gustado que…»

  • «Nunca pude decirte que…»

  • «Hoy quiero dejar atrás…»

También puedo escribirle a alguien que ya no está.

  • A mi madre.

  • A mi padre.

  • A mi pareja.

  • A una antigua amistad.

  • A alguien que me hizo daño.

  • A una persona a la que necesito perdonar.

  • O incluso a mí mism@.

Y puedo escribirle a la niñ@ que fui.

  • ¿Qué necesitaba aquell@ niñ@?

  • ¿Qué no pudo expresar?

  • ¿Qué hubiera necesitado escuchar?

  • ¿Qué quiero decirle ahora que soy adult@?

A veces escribir esa conversación puede ayudarme a mirar mi historia desde un lugar diferente.

Escribir desde mi niñ@ interior

Puedo cerrar los ojos y recordar una etapa de mi infancia,no necesito buscar un recuerdo extraordinario,puede ser algo sencillo.

  • Una habitación.

  • Un colegio.

  • Un olor.

  • Una canción.

  • Una persona.

  • Un momento en el que me sentí feliz.

  • O uno en el que me sentí sol@, asustad@, enfadad@ o incomprendid@.

Después puedo escribir:

«Hola, pequeñ@. Soy tú dentro de muchos años y hoy quiero contarte…»

Y dejar que aparezca lo que tenga que aparecer.

  • No necesito forzar ninguna respuesta.

  • No necesito buscar una explicación.

  • Simplemente puedo escuchar.

Porque quizá una parte de mí lleva muchos años esperando que alguien la escuche.

Y ahora puedo empezar a hacerlo yo.

Mi cuerpo también puede convertirse en una puerta de entrada


  • Hay días en los que noto un nudo en la garganta.

  • Una presión en el pecho.

  • Tensión en los hombros.

  • Un estómago revuelto.

  • Una sensación de cansancio.

No significa que cada sensación física tenga necesariamente un origen emocional,pero puedo utilizarla como una oportunidad para preguntarme cómo estoy.

Puedo escribir:

«Si esta parte de mi cuerpo pudiera hablarme, ¿qué me diría?»

Y dejar que mi imaginación responda.

Quizá aparece:

  • «Necesito descansar.»

  • «Estoy cansad@ de sostenerlo todo.»

  • «Necesito decir que no.»

  • «Tengo miedo.»

  • «Necesito llorar.»

  • «Necesito sentirme segur@.»

No tengo que tomar esa respuesta como una explicación médica.

Es simplemente otra manera de escucharme.

¿Y si escribo sobre aquello que me está pasando ahora?


No necesito viajar siempre al pasado,a veces el mayor ejercicio de autoconocimiento consiste en preguntarme:

¿Cómo estoy hoy?

  • No cómo debería estar.

  • No cómo esperan que esté.

  • No cómo quiero aparentar que estoy.

¿Cómo estoy realmente?

Puedo comenzar así:

Hoy me siento…

Y escribir durante diez minutos sin detenerme.

  • Aunque me repita.

  • Aunque me contradiga.

  • Aunque al principio no tenga nada que decir.

Puedo continuar:

  • «Hoy me siento…»

  • «Lo que más me preocupa es…»

  • «Lo que no estoy diciendo es…»

  • «Lo que realmente necesito es…»

  • «Tengo miedo de…»

  • «Me gustaría…»

  • «Si pudiera ser completamente sincer@ conmigo, reconocería que…»

Y quizá al terminar descubro algo que al comenzar no sabía.

Escritura terapéutica para cambiar mi diálogo interior

También puedo utilizar la escritura para observar cómo me hablo.

Porque muchas veces soy mucho más dur@ conmigo mism@ de lo que sería con alguien a quien quiero.

Me digo:

  • «Deberías haberlo hecho mejor.»

  • «Otra vez has fallado.»

  • «No eres suficiente.»

  • «Tienes que poder con todo.»

  • «No puedes equivocarte.»

¿Le hablaría así a alguien que quiero?

Quizá no.

Entonces puedo escribir una nueva respuesta.

¿Qué le diría a una persona que quiero si estuviera viviendo exactamente lo mismo que yo?

Y después puedo decírmelo a mí.

No se trata de repetir frases positivas sin sentirlas.

Se trata de aprender poco a poco a hablarnos desde un lugar más comprensivo.

Un ejercicio sencillo de escritura terapéutica


Si quieres empezar, puedes hacerlo hoy.

Busca una libreta,no necesitas más.

Escribe en la parte superior:

«Lo que necesito escuchar hoy»

Después comienza:

  • Hoy me siento…

  • Creo que me siento así porque…

  • Lo que más me está pesando es…

  • Lo que necesito y no estoy expresando es…

  • Hay una parte de mí que tiene miedo de…

  • Hay otra parte de mí que desea…

  • Si pudiera tratarme con más cariño hoy, haría…

Y termina con:

«Hoy quiero recordarme que…»

No busques hacerlo perfecto,no intentes escribir algo profundo,simplemente sé sincer@ contigo.

La escritura como espacio de pausa

Para mí, uno de los mayores beneficios de la escritura terapéutica no está únicamente en lo que descubro mientras escribo.

Está también en la pausa que me regalo.

En un mundo en el que constantemente estoy haciendo, resolviendo, contestando, cuidando, trabajando y avanzando, sentarme conmigo mism@ durante unos minutos puede convertirse en un acto de cuidado.

Es decirme:

«Ahora también quiero escucharte a ti».

Y eso cambia algo.

  • Porque cuando empiezo a escucharme, puedo empezar a reconocerme.

  • Cuando me reconozco, puedo comprenderme.

  • Cuando me comprendo, puedo empezar a elegir de otra manera.

  • Y cuando elijo de otra manera, también pueden transformarse mis relaciones.


Escribir no significa tener todas las respuestas


A veces comienzo a escribir buscando una respuesta y termino encontrando una pregunta,y está bien.,porque quizá el autoconocimiento no consiste en tener todas las respuestas,quizá consiste en atreverme a mirar.

  • Mirar lo que siento.

  • Mirar lo que pienso.

  • Mirar mis necesidades.

  • Mirar mis heridas.

  • Mirar mis patrones.

  • Mirar también mis fortalezas, mis deseos, mis sueños y todo aquello que me hace sentir viv@.

La escritura puede ser ese lugar donde me encuentro conmigo sin tener que demostrar nada,sin tener que ser perfect@,sin tener que saber,Simplemente estando.

Una hoja en blanco puede convertirse en un espejo

Nunca sabemos exactamente qué va a aparecer cuando empezamos a escribir.

  • Quizá una emoción.

  • Quizá un recuerdo.

  • Quizá una pregunta.

  • Quizá una parte de nuestra historia que teníamos olvidada.

  • Quizá un deseo que llevábamos tiempo silenciando.

  • Quizá descubramos que aquello que pensábamos que necesitábamos cambiar no era realmente lo que necesitábamos.

  • Quizá necesitábamos escucharnos.

Y por eso me gusta tanto la escritura como herramienta de autoconocimiento.

  • Porque no viene a decirme quién soy.Me ayuda a descubrirlo.

  • No viene a darme respuestas.Me ayuda a hacerme preguntas.

  • No viene a cambiarme.Me ofrece un espacio para comprenderme.

Y quizá ese sea uno de los primeros pasos de cualquier proceso de desarrollo personal:

dejar de preguntarme únicamente:

«¿Qué tengo que cambiar?»

y comenzar a preguntarme:

«¿Qué necesito comprender de mí?»

Porque cuando empiezo a reconocerme, algo dentro de mí empieza a ordenarse y  desde ahí puedo comenzar a construir una relación diferente conmigo, con l@s demás y con la vida.

Reconocerte para comprenderte.
Comprenderte para relacionarte.
Relacionarte para transformar.

Y quizá todo pueda empezar con algo tan sencillo como una hoja en blanco.

El cambio empieza por ti.


Entradas que pueden interesarte

No hay comentarios