JUEGO LIBRE
El juego libre es aquel en el que el niñ@ decide todo:
el qué, el cómo, el cuándo y el con quién jugar.
No hay instrucciones externas.
No hay objetivos impuestos.
No hay correcciones constantes.
Solo hay algo esencial: libertad para ser.
Y, sin embargo, hoy en día, el juego libre está desapareciendo.
¿Qué ha pasado con el juego libre?
Las condiciones de vida actuales, la presencia constante de pantallas, la sobrecarga de actividades extraescolares y la desaparición del juego en la calle han provocado que cada vez existan menos espacios donde l@s niñ@s puedan jugar sin la supervisión continua de los adultos.
Si naciste antes de los años 90, probablemente recuerdas cómo era.
Jugábamos en la calle, creábamos nuestras propias reglas, negociábamos límites, resolvíamos conflictos y aprendíamos a convivir a través de la experiencia directa.
Aprendíamos a:
respetar turnos
aceptar perder
gestionar enfados
dialogar
convivir
Todo eso… jugando.
Hoy, much@s niñ@s han perdido ese privilegio.
En parte porque el juego libre se percibe como una pérdida de tiempo.
Porque desde fuera parece que “no están haciendo nada”.
✨ Pero en la invisibilidad del juego, están aprendiendo a ser la persona que son.
Algo no está funcionando
Cada vez es más habitual escuchar entre adultos frases como:
“No saben jugar”
“Riñen mucho”
“No toleran la frustración”
“No respetan”
“No saben resolver problemas”
“No aceptan perder”
“No empatizan”
Y mientras tanto, estamos dejando perder la herramienta más valiosa, natural y gratuita para aprender a socializar y a conocerse:
el juego libre.
Por creer que jugar no es productivo.
Por pensar que solo vale aquello que se dirige, se controla o se evalúa.
¿Hay algo más provechoso en la vida que aprender a ser quién eres?
El juego: base del desarrollo humano
El juego no es un complemento.
Es un pilar fundamental del desarrollo y del aprendizaje.
Cuando un niñ@ juega libremente:
se muestra tal y como es
descubre cómo resuelve situaciones
explora sus gustos, intereses y capacidades
En el juego libre se siente seguro y relajado.
Puede imaginar, crear, experimentar, imitar la vida real, integrar experiencias vividas y expresar emociones, deseos y frustraciones.
Adopta distintos roles para comprender comportamientos, relaciones y situaciones.
Por eso, el juego libre es una forma profunda y auténtica de autoconocimiento emocional.
No es casualidad que se considere también una herramienta terapéutica muy valiosa, ya que permite acceder al mundo interior del niñ@ de forma natural y respetuosa.
✨ Beneficios del juego libre
El juego libre favorece:
- El desarrollo de las habilidades motrices básicas
- El desarrollo de las capacidades físicas (fuerza, resistencia, coordinación…)
- El conocimiento de uno mismo y una autoestima sana
- La expresión emocional y la gestión de la frustración
- El razonamiento, el pensamiento y el desarrollo del lenguaje
- La imaginación y la creatividad
- La memoria, la atención y la concentración
- La autonomía, la iniciativa y la independencia
- La mejora del proceso de aprendizaje
- El desarrollo de habilidades sociales
- El aprendizaje de normas y valores de convivencia
🤍 Una reflexión necesaria como adultos
Cuando somos adultos, necesitamos tiempo para nosotr@s.
Para descansar, desconectar, salir, caminar, hacer deporte o simplemente no hacer nada.
Y cuando no lo tenemos… nos quejamos.
❓ Entonces, ¿por qué lo que deseamos para nosotros se lo estamos quitando a l@s niñ@s?,Ell@s también necesitan.
“Cada vez son más los psicólogos, médicos y pedagogos que vinculan el declive del juego libre, espontáneo y sin supervisión de adultos con el aumento de las enfermedades mentales infantiles, en especial de la depresión y la ansiedad”
Cito alguno de ellos :
“Porque el decidir libremente con quién, dónde, cuándo y a qué jugar permite la adquisición de habilidades y destrezas, obliga a aceptar, negociar, pactar, tomar decisiones, resolver conflictos, ensayar, equivocarse, asumir riesgos, sobrepasar límites, y eso mejora la confianza y la resiliencia, es decir, la capacidad de sobreponerse de manera optimista a las adversidades”, responde Jaume Bantulà, director del grado en Actividad Física y Deporte en Blanquerna-URL y miembro del
Observatorio del Juego Infantil.
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“El juego es el instrumento que tienen los niños para interpretar la realidad, para entender cómo funciona la vida y para explicarlo todo, y si se pauta, codifica y vigila mucho, si les decimos qué han de hacer en cada momento, se les quitan
herramientas para que luego puedan inventar respuestas con sus propios recursos
a las situaciones vitales que se le presenten”, cosa que tiene relación directa
con la depresión y la ansiedad, explica José Ramón Ubieto, profesor de
Psicología de la UOC.
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NeuropsicólogoÁlvaro Bilbao, autor de El cerebro del niño explicado a los padres (Plataforma Editorial):
“No es que el juego influya en el desarrollo psicológico sino que es una necesidad psicológica; y cuando los padres nos entrometemos y les advertimos, cuando les decimos hasta cómo se tienen que sentir, se les quita confianza, y un niño con menos confianza se siente más inseguro, más vulnerable, y tiene más riesgo de caer en depresión”. Subraya que, por el contrario, los niños que juegan solos son más capaces de negociar,de resolver problemas prácticos y conflictos, se sienten más competentes para hacerlo, se saben capaces, y eso les proporciona confianza y redunda en su autoestima. “Al niño que le llevamos siempre a actividades programadas, al que sobreprotegemos y alertamos continuamente de los riesgos, le damos un mensaje de que no confiamos en él, que hay que vigilarle, y eso afecta a la autoestima.
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El psicólogo Peter Gray, dedicado a la investigación de las formas en las cuales los niños aprenden de forma natural y en el valor del juego, sostiene en sus artículos que la mejor forma de arruinar el juego infantil es “supervisar, halagar,
intervenir”. Gray ha documentado y descrito una conexión causal entre el
declive del juego libre y el aumento de patologías psicológicas en los jóvenes
estadounidenses durante las últimas décadas. “En ausencia de juego libre con
iguales, los niños no pueden adquirir las habilidades sociales y emocionales
que son esenciales para una vida y un desarrollo psicológico sanos”.
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Jugar también es salud
La OMS define la salud como un estado de completo bienestar físico, mental y social.
Y en la infancia, ese bienestar está profundamente ligado a una necesidad básica:
🎈 jugar.
Porque jugar no es perder el tiempo.
Es construir la base emocional de una vida sana, coherente y consciente.
✨ Cuidemos el juego libre. Protejamos ese espacio sagrado donde l@s niñ@s aprenden a ser, a sentir y a vivir.

El juego libre desarrolla la creatividad y ayuda a situarse en el mundo desde la posición elegida por cada uno. Ayuda al desarrollo personal y social de una forma natural, sin forzar esos lazos sociales que nos vemos obligados a cumplir, xq en un momento dado se nos dijo que tenía q ser así, y seguimos haciéndolo dando por hecho que esa forma era la correcta
ResponderEliminarHola, gracias por esta reflexión , estoy totalmente de acuerdo, creo que queriendo lo mejor para la infancia ,les cortamos las alas , para desarrollarse , como la persona que son .
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