El comedor y el patio: espacios donde también se educa

 


El comedor y el patio: espacios donde también se educa

A veces miramos el comedor y el patio como simples momentos de pausa, Un “descanso” entre clases.


Pero cuando los observamos con más calma, nos damos cuenta de que ahí pasan cosas muy importantes:


El comedor y el patio son espacios donde los niños aprenden a:

  • Relacionarse con otros desde el respeto y la empatía

  • Reconocer y gestionar emociones intensas

  • Resolver conflictos cotidianos

  • Poner límites y respetar los de los demás

  • Desarrollar autonomía y asertividad

No desde la teoría, sino desde la vida real.

Libertad acompañada, no control constante


Vivimos en un mundo cada vez más estructurado.
Los tiempos están marcados, las actividades dirigidas, los movimientos supervisados.

Por eso, estos espacios de libertad acompañada son tan valiosos.

 En el patio y el comedor, los niños pueden moverse, expresarse, probar, equivocarse y volver a intentarlo.

Todo ello bajo la mirada de un adulto que acompaña, que está presente, que sostiene…
pero que no necesita controlar cada gesto.

Y ahí sucede el aprendizaje profundo.


Juego libre , aprendizaje emocional

Hoy los niñ@s tienen menos oportunidades para relacionarse sin la intervención inmediata de un adulto.

Y cuando todo está constantemente dirigido, se hace difícil aprender a gestionar la frustración o a resolver conflictos por uno mismo.

El juego libre, dentro de un marco seguro, ofrece algo esencial: la posibilidad de aprender haciendo.

Por eso, cuando un niñ@ corre, tropieza, ríe, discute y se reconcilia en el patio, está aprendiendo algo que no se enseña en un aula: cómo ser parte de un grupo, cómo cuidarse y cuidar, cómo poner límites y respetarlos, cómo abrirse a nuevas experiencia

En el patio del comedor se vive el encuentro con el otro, el acuerdo, el desacuerdo, el enfado, la reparación. Se aprende a cuidar y a dejarse cuidar , se aprende a convivir.

Nada de esto se puede enseñar con fichas.

 Dinámicas que conectan corazones

En el patio y el comedor hay libertad, sí, pero también hay oportunidades guiadas para que cada niñ@descubra algo nuevo:

  • Socializar y conocer a otros niños

  • Resolver conflictos de manera guiada

  • Gestionar emociones intensas

  • Practicar empatía y respeto

  • Contribuir al grupo y al bienestar común

  • Juegos pensados para que todos jueguen con todos

  • Momentos para conocer a quienes tienen menos contacto

  • Espacios para separarse un poco de quienes siempre están juntos

  • Actividades que abren el abanico a nuevas experiencias, a nuevos amigos, a nuevas formas de jugar

Así, cada niñ@ aprende a convivir en la diversidad, a adaptarse, a respetar, a contribuir y a empatizar.
Cada dinámica es un pequeño laboratorio donde se prueba, se experimenta y se aprende que el mundo se construye entre todos.


Esos momentos, aunque parezcan simples, son oro puro.
Porque la vida se aprende viviéndola, y estos espacios le regalan a cada niño la libertad de hacerlo, siempre acompañado, nunca controlado.


Un espacio que merece ser mirado con otros ojos

El comedor y el patio no son espacios menores, son lugares donde el cuerpo descansa, las emociones se expresan y las relaciones se ponen en juego.

También son una oportunidad para salir del aula, respirar, moverse, cambiar de ritmo.
Para conectar con uno mismo y con los demás desde un lugar más auténtico.

Cuando estos espacios están bien acompañados, se convierten en un regalo:
experiencias reales, con límites claros y una base de seguridad.

Y eso, aunque a veces no se nombre así, también es educación.



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